BR-03 de Bell & Ross evoluciona con calibre esqueleto

Para entender esta nueva pieza de Bell & Ross vale la pena explicar el significado de un movimiento esqueleto, y es que esta técnica relojera, que para sus creadores es mucho más que un simple acabado, comienza al remover con precisión sus componentes principales, como puentes y platina, para dejar al descubierto el mecanismo. El reto radica en que no se debe alterar el funcionamiento. Ahora la firma liderada por Carlos A. Rosillo y Bruno Belamich se embarca nuevamente en el terreno de los movimientos esqueletados con este nuevo guardatiempos que reafirma su dominio entre técnica y diseño.

El BR-03 Skeleton Steel se inscribe dentro de una narrativa más amplia: la evolución de uno de los modelos más icónicos de la casa. A más de dos décadas del nacimiento del BR-03, esta nueva referencia retoma el concepto de esqueletización como lenguaje central, no como un gesto ornamental, sino como una declaración de principios. Forma parte de una trilogía contemporánea que explora distintas interpretaciones de esta técnica, consolidando una estética donde la mecánica se convierte en protagonista.

Lejos de ser una ruptura, esta pieza representa una continuidad refinada. La caja cuadrada de 41 mm —silueta indiscutible de la firma— se mantiene, pero ahora se ve potenciada por un movimiento visible que aporta una nueva dimensión visual y técnica.

En el corazón del reloj late el calibre BR-CAL.328, un movimiento automático desarrollado específicamente para esta línea Skeleton. Su arquitectura destaca por una estructura en forma de X, donde los puentes superiores no solo cumplen una función estética, sino también estructural, reforzando la estabilidad del conjunto.

Con una reserva de marcha de 54 horas y funciones de horas, minutos y segundos, este calibre equilibra perfectamente fiabilidad y espectáculo visual. Aquí, la esqueletización no sacrifica precisión; al contrario, la enmarca.

Uno de los mayores aciertos del BR-03 Skeleton Steel se encuentra en su carátula prácticamente inexistente. El cristal de zafiro transparente elimina cualquier barrera visual, permitiendo una lectura directa del mecanismo. Los números arábigos y los índices flotan sobre el movimiento, tratados con Super-LumiNova® X1 para garantizar legibilidad tanto de día como de noche.

Las manecillas esqueletizadas refuerzan esta sensación de ligereza, mientras que la monocromía del acero genera una armonía total entre caja, calibre y carátula. La caja de acero pulido y satinado, de apenas 9.65 mm de grosor, mantiene el ADN instrumental inspirado en los paneles de aviación, uno de los pilares de la identidad de la marca. A esto se suman correas intercambiables en caucho y tejido técnico, subrayando su versatilidad y carácter funcional.

Este guardatiempos se posiciona como un paso natural hacia la alta relojería dentro del universo de la firma. No busca la complejidad extrema, sino una sofisticación accesible para quienes valoran la mecánica visible y el diseño coherente.

El BR-03 Skeleton Steel confirma que la esqueletización sigue siendo uno de los territorios más expresivos de la relojería contemporánea. En manos de Bell & Ross, se convierte en un equilibrio entre ingeniería, estética y legibilidad. Un reloj que habla el lenguaje de la precisión, pero también el de la transparencia absoluta. Las piezas de Bell & Ross estan disponibles en Berger Joyeros, Peyrelongue Chronos y KOGAN Luxury House

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