Dónde comer durante el SIAR: 4 restaurantes para hacer una pausa

Por: Jessica Servín

Durante unos días, la conversación en Ciudad de México vuelve a girar alrededor de calibres, complicaciones, nuevos lanzamientos y coleccionismo. El Salón Internacional Alta Relojería (SIAR) reúne a algunas de las firmas más relevantes de la industria y se ha convertido también en un punto de encuentro para aficionados, coleccionistas y profesionales del sector.

Pero entre presentaciones, conversaciones y relojes por descubrir, también hay que encontrar tiempo para comer. La colonia Condesa ofrece varias alternativas para hacerlo sin convertir la pausa en un itinerario complicado. Desde un desayuno antes de comenzar hasta una cena para comentar los favoritos del día, seleccionamos cuatro direcciones para tener en el radar.

Casa Elena Restaurante

Antes de entrar de lleno en la agenda relojera, Casa Elena, en la avenida Tamaulipas, funciona para un desayuno sin demasiadas formalidades y con una carta que parte de sabores reconocibles de la cocina mexicana.

Hay fruta fresca, omelettes y huevos rancheros, pero vale la pena detenerse en algunas especialidades de la casa. Los Gorditos de nata, a medio camino entre las tradicionales gorditas y los hot cakes, son una de ellas. También está la Tosta Verde y, para beber, el Chocolate Elena, preparado con cacao y cardamomo, además de café, cold brew, matcha y kombucha.

Dónde: Av. Tamaulipas 149, Hipódromo Condesa.
Horario: martes a sábado, de 9:00 a 15:00 horas; domingo, hasta las 16:00 horas.

Quesería de Mí

Si la agenda permite una pausa más larga, Quesería de Mí, sobre Alfonso Reyes, apuesta por una cocina reconfortante en la que, como anticipa su nombre, el queso tiene un lugar importante.

Una de las opciones es el Grilled Cheese Sandwich, preparado con tres quesos y servido con sopa de jitomate rostizado. También está el quiche del día, acompañado con frutos rojos o papas al horno. La propuesta se mueve entre desayuno, brunch y comida, así que resulta especialmente práctica cuando los horarios del SIAR alteran los tiempos habituales para sentarse a la mesa. Para acompañar hay café, jugos naturales, chai latte y distintas variedades de té; durante el brunch aparecen también mimosas y Aperol Spritz.

Dónde: Alfonso Reyes 164, Hipódromo Condesa.
Horario: domingo a jueves, de 8:00 a 16:00 horas; viernes y sábado, hasta las 17:00 horas.

Jowong

Después de varias horas entre relojes, Jowong propone cambiar de registro. El restaurante de Pachuca 51 trabaja sobre el encuentro entre sabores coreanos e ingredientes y referencias mexicanas, con una carta compacta pensada también para compartir.

Los esquites crujientes con stracciatella, cotija y pimienta de Sichuan son un buen punto de partida. Después aparecen platos como la Kimchi Carbonara y distintas preparaciones con gochujang. Para terminar, el ho-tteok acompañado con helado de mantequilla avellanada mantiene el juego entre tradición y reinterpretación. Es quizá la alternativa de esta selección que mejor funciona para sentarse después de la jornada, pedir varios platos al centro y continuar la conversación sobre los relojes que más llamaron la atención.

Dónde: Pachuca 51, Condesa.
Horario: lunes a sábado, de 14:00 a 22:00 horas; domingo, de 13:00 a 17:30 horas.

Berrinche

Para quienes todavía tengan espacio para una última parada, Berrinche cambia la cena formal por algo mucho más sencillo: frozen yogurt. Su propuesta parte de yogurt griego y suma sabores de temporada y toppings como spread de avellana, crumble de frutos rojos, crumble de chocolate keto y tejas de almendra y nuez. Una opción ligera para cerrar el recorrido o simplemente hacer una pausa entre compromisos.

Dónde: Atlixco 155, Hipódromo Condesa.
Horario: martes, de 13:00 a 19:00 horas; miércoles a domingo, de 13:00 a 20:00 horas; lunes cerrado.

Entre novedades mecánicas, reuniones y conversaciones de coleccionistas, el SIAR puede ocupar buena parte del día. Estas cuatro mesas permiten organizar las pausas alrededor de la agenda y, de paso, aprovechar otra de las razones por las que vale la pena recorrer esta zona de Ciudad de México: su cocina.

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