Por: Izaskun Esquinca
En 1980, Carlo Crocco presentó un reloj que definiría la identidad de Hublot: una caja de oro combinada con una correa de caucho negro. Una decisión poco convencional para la relojería suiza de entonces que terminó por convertirse en el punto de partida del lenguaje de la marca.
Cuarenta y seis años después, Hublot recupera aquel diseño con el Classic Fusion Tributo, una pieza que conserva sus proporciones, contrastes y códigos esenciales, pero los traslada a la manufactura actual. Disponible en oro amarillo y oro blanco, el modelo conecta directamente el primer capítulo de la firma con su presente.


La pieza también tuvo un capítulo especial en México. Fue presentada durante el Salón Internacional Alta Relojería (SIAR) 2026 por Julien Tornare, CEO de Hublot, quien destacó la importancia del país para la firma como un mercado relojero que crece año con año. Además, adelantó: “Esperen más sorpresas dentro de la colección Classic Fusion Tributo”. El reloj que explica el origen de Hublot
Para comprender el Classic Fusion Tributo hay que regresar a la Feria de Basilea de 1980. Bajo el nombre MDM Genève, Crocco presentó un reloj llamado Hublot cuya propuesta rompía con una de las convenciones más arraigadas de la época: combinar un metal precioso con un material asociado hasta entonces con un terreno mucho más funcional. El oro y el caucho terminaron por establecer el concepto que Hublot denominaría Art of Fusion y que décadas después seguiría definiendo buena parte de su identidad.

El nuevo Classic Fusion Tributo conserva esa lectura inmediata. La caja sigue siendo de oro y la correa, de caucho negro texturizado. El diámetro crece discretamente de los 36 mm del modelo histórico a 38 mm, una medida contenida frente a buena parte del catálogo contemporáneo de la casa. También regresan los doce tornillos del bisel, ligeramente abombados, que cumplen una doble función visual: además de definir la arquitectura del reloj, sirven como referencia para leer la hora sobre una carátula sin índices. La fecha permanece a las 3 horas.
Hublot incluso decidió prescindir de su sistema intercambiable One Click. Las asas quedan visibles y mantienen una construcción más cercana a la pieza histórica. La corona enroscada, por su parte, permite una hermeticidad de 100 metros.


Pero la mayor distancia entre 1980 y 2026 aparece al darle la vuelta al reloj, y es que, el modelo original utilizaba cuarzo; el Classic Fusion Tributo incorpora ahora un movimiento automático desarrollado internamente, con aproximadamente 50 horas de reserva de marcha. A través del fondo de zafiro puede observarse una masa oscilante calada que adopta la característica “H” de Hublot.
Es precisamente ahí donde el concepto de tributo cobra mayor sentido. La marca no intentó reproducir literalmente el reloj de hace 46 años, sino conservar su identidad exterior mientras actualizaba aquello que la experiencia acumulada en Nyon permite hacer hoy.

La versión en oro amarillo es la más próxima visualmente al Hublot de 1980. Lleva una carátula lacada negra con efecto carbón y una masa oscilante en oro amarillo. A las 6 horas aparece además el logotipo MDM en oro, una referencia directa a MDM Genève, la firma original fundada por Crocco.
Las iniciales tienen otra historia detrás. También remiten a Main Dans la Main, fundación creada por Carlo Crocco en 1998 para apoyar proyectos humanitarios y educativos dirigidos a niños y comunidades vulnerables. Con motivo del lanzamiento, Hublot anunció una donación de 100,000 francos suizos a la organización.


La ejecución en oro blanco toma mayor distancia del modelo histórico. Su carátula de ónice negro pulido se combina con tornillos negros y una masa oscilante de tungsteno negro, consiguiendo una apariencia más monocromática y discreta.
La presencia de Carlo Crocco en la narrativa del lanzamiento no es menor. El fundador ha señalado que regresar a Nyon y observar la evolución de la manufactura le permitió reconocer una continuidad entre aquella idea inicial y la Hublot actual. Tornare comparte esa lectura. Para el CEO, respetar los orígenes de la firma no significa mantenerlos intactos, sino permitir que evolucionen. El Classic Fusion Tributo materializa precisamente ese planteamiento: mantiene el minimalismo del reloj original, pero incorpora la capacidad técnica que Hublot ha desarrollado desde entonces.

Su presentación en México añade otra dimensión al lanzamiento. Las palabras de Tornare en el SIAR 2026 no solo subrayan el peso que el mercado mexicano tiene para Hublot; su referencia a futuras “sorpresas” dentro de Classic Fusion Tributo sugiere que este regreso a 1980 podría ser el comienzo de una narrativa más amplia dentro de la colección.
