Cada vez son más las firmas relojeras que buscan crear experiencias inmersivas para acercar sus colecciones no solo a sus consumidores, sino también a la prensa especializada y, cada vez más, a los influencers. Porque hoy, en el lujo, no basta con mirar un reloj: hay que vivirlo. Con esta premisa, Tissot intervino una casa en la zona de Reforma: cinco salas que funcionaron como un recorrido sensorial por el universo de la marca, desde sus colecciones masculinas como Gentleman y, más recientemente, Visodate, hasta la línea femenina con piezas como PRX o Ballade, sin dejar de lado su espíritu de adrenalina con T-Race y su sólida presencia deportiva como reloj oficial de la NBA. La presentación de las salas y novedades estuvo a cargo de Jessica Escudero, directora de Tissot México, y Paulina Serrano, responsable de PR y marketing de la firma suiza. Tissot House se llevó a cabo durante tres días, culminando con un cóctel donde, más allá de la fiesta, quedó claro que la experiencia es el nuevo lenguaje del lujo.
Dejamos por un momento la Ciudad de México para viajar a Nueva York, donde la firma alemana Montblanc presentó sus más recientes colecciones con una noticia que no pasa desapercibida para los conocedores: la manufactura Minerva comienza a reclamar protagonismo con una colección propia, bajo la dirección de Laurent Lecamp. Entre las piezas presentadas destaca, por supuesto, un Exo Tourbillon; sin embargo, el reloj que verdaderamente capturó la conversación fue el Crownless. Sí, un reloj sin corona, donde el ajuste se realiza desde el bisel —tanto para horas, minutos y reserva de marcha— no solo es una proeza técnica, sino también una declaración de intenciones. Disponible en oro y acero rosa, incorpora además un nuevo cierre extensible que promete alargar la vida de la correa. Montblanc mantiene así el equilibrio entre tradición y disrupción: colecciones como Geosphere y 1858 conservan el emblema de la casa, mientras que The Unveiled marca territorio con el sello de Minerva en la carátula.
En campo
De regreso en la Ciudad de México, la joyería Kogan se convirtió en antesala del mercado secundario de alto nivel con la presentación de piezas que serán subastadas en junio por Phillips. Nombres que por sí solos dictan el pulso del coleccionismo: el Nautilus de Patek Philippe, modelo 1457, o el Rolex Daytona 6262, acompañados por otras 16 piezas cuidadosamente seleccionadas. Durante tres días, la Luxury House permitió a los coleccionistas acercarse —sin intermediarios— al estado real y al valor de salida de cada reloj. Pero el verdadero guiño al mercado fue la inclusión, por primera vez en subasta, de un Cubitus, específicamente la Ref. 5822P-001, una pieza que inevitablemente despertará conversación. La presentación estuvo a cargo de Tadzio Nuño, representante de Phillips en México, quien subrayó: “La intención de mostrar estas piezas es acercar a los coleccionistas en México a la dinámica real de las subastas”. Traducido: El mercado ya no se mira de lejos, se entiende desde dentro.
Finalmente, y calentando motores rumbo al mayor torneo de verano que se celebrará entre México, Canadá y Estados Unidos, Hublot nos convocó a una presentación fuera de la Ciudad de México. La marca, liderada por Julien Tornare, sabe bien cómo capitalizar el pulso de los grandes eventos globales, y todo apunta a que su presencia no será discreta. En un terreno donde el tiempo lo es todo —dentro y fuera de la cancha—, Hublot parece listo para jugar fuerte. La próxima semana les contaremos por qué.



