W&W2026: Tinkler 1958 de Angelus

Por: Jessica Servín

El nuevo Tinkler 1958 de Angelus es una evocación del pasado, ya que esta pieza se inspira en uno de los lenguajes más exigentes de la relojería —el sonido— para reconstruir una identidad forjada hace más de un siglo.

Desde su fundación en 1891, el nombre Angelus ha estado vinculado a la idea de campana, a la medición del tiempo a través del oído antes que de la vista. Esa herencia no es un recurso narrativo, es el núcleo del Tinkler. Ya en 1896, los hermanos Albert Stolz y Gustav Stolz registraban mecanismos de repetición pensados para ser tan precisos como discretos. El nuevo modelo retoma esa línea sin concesiones.

El Tinkler reaparece en una doble edición limitada —15 piezas en oro amarillo y 25 en acero— que mantiene intacto su planteamiento funcional. La caja de 38 mm, de proporciones contenidas, refleja una década en la que la elegancia se construía desde la mesura. A las 9 horas, el pulsador del repetidor establece un equilibrio visual con la corona y, al mismo tiempo, recuerda la vocación instrumental del reloj.

La carátula, blanca y ligeramente abombada, trabaja desde la sutileza. El acabado con rayos de sol introduce variaciones de luz que acompañan la lectura sin distraerla. Los índices, aplicados y facetados, retoman códigos del modelo original, con un guiño particular: en las posiciones clave del repetidor —3, 6 y 9— se transforman en signos de exclamación, una decisión gráfica tan precisa como inesperada. El número 12, de trazo modernista, completa una composición que evita cualquier exceso decorativo.

Pero el Tinkler se define cuando se activa. El calibre A600, desarrollado por Angelus, permite que el tiempo se exprese en secuencias acústicas: un timbre claro marca las horas, mientras que los cuartos se indican mediante dobles golpes, hasta tres repeticiones posibles. No hay dramatización innecesaria; la sonoridad es limpia, casi contenida, pensada para ser entendida antes que exhibida.

Este enfoque tiene antecedentes concretos. Durante la Primera Guerra Mundial, la firma desarrolló relojes con repetición y lectura táctil destinados a soldados que habían perdido la vista. Esa lógica —la tecnología al servicio directo del uso— sigue presente aquí, aunque trasladada a un contexto contemporáneo.

En términos técnicos, el A600 mantiene una frecuencia de 4 Hz y ofrece 70 horas de reserva de marcha. Su construcción revela una atención minuciosa: puentes con Côtes de Genève, ángulos pulidos, tornillos azulados y una masa oscilante de tungsteno decorada con rayos de sol. No es un ejercicio ornamental; es la consecuencia de una tradición que entiende el acabado como parte de la precisión.

La correa de piel de aligátor del Tinkler 1958 de Angelus, que se muestra en azul tinta o marrón anaranjado según la versión, introduce un contraste cromático que refuerza el carácter de la pieza sin romper su coherencia. Todo parece responder a una lógica interna, sin elementos superpuestos. Las piezas de esta firma suiza están disponibles en Peyrelongue Chronos y Berger joyeros

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