W&W2026: Favre Leuba 1737 Triple Calendar

Por: Izaskun Esquinca

Apenas dos años después de su renacimiento, Favre Leuba presenta la colección 1737, un ejercicio de memoria y proyección a partes iguales.

El protagonista es el 1737 Triple Calendar, pieza inaugural del quinto pilar de la firma. Su nombre no se limita a una fecha; remite a un origen que ha sabido mantenerse vigente a lo largo de casi tres siglos. En 1737, Abraham Favre inició una trayectoria que hoy encuentra continuidad en un reloj que no busca reinterpretar el pasado desde la nostalgia, sino desde la precisión conceptual.

La elección de un calendario triple con fase lunar no es casual. Estas complicaciones —día, fecha, mes y el ciclo astronómico— han sido históricamente una de las formas más refinadas de narrar el tiempo. Favre Leuba ya exploró este lenguaje en la posguerra con el emblemático Favre Leuba Datora, una pieza que posicionó a la casa entre los fabricantes capaces de integrar complejidad mecánica con elegancia funcional. El nuevo 1737 recoge ese legado sin replicarlo, afinando sus proporciones y depurando su estética.

La caja de acero inoxidable de 39 mm revela una geometría firme, casi arquitectónica, que evoca discretamente la audacia formal de los años setenta. No hay concesiones superfluas: cada línea parece pensada para sostener el equilibrio de la esfera, donde la información se organiza con una claridad poco común en relojes de esta categoría.

La carátula merece una pausa. Un acabado de rayos de sol articula el conjunto, mientras la fecha periférica introduce una lectura intuitiva, casi natural. A las 12, dos ventanas alineadas indican día y mes; a las 6, la fase lunar añade una dimensión más contemplativa. Es aquí donde el reloj deja de ser instrumento para convertirse en objeto de ritmo, en una forma silenciosa de medir lo intangible.

Los detalles, sin embargo, son los que consolidan su carácter. Índices aplicados con acabado en oro 4N, alternando números romanos y marcadores tipo bastón; una escala de minutos con patrón espiral apenas perceptible; un juego de texturas que se revela con la luz más que con la mirada directa. Nada busca imponerse, pero todo está ahí para quien sabe observar.

En su interior, el calibre automático FLD06 sostiene el conjunto con solvencia contemporánea: 56 horas de reserva de marcha, frecuencia de 4 Hz y una precisión ajustada a estándares exigentes. Visible a través del fondo de zafiro, el movimiento exhibe una decoración clásica —Côtes de Genève, tornillos azulados, perlado— que dialoga con el tono cálido del acabado en oro 4N. Es un recordatorio de que la técnica, cuando se ejecuta con rigor, también puede ser estética.

El reloj se completa con una correa de piel azul, equipada con un sistema de cambio rápido que introduce una dimensión práctica sin alterar la experiencia. Incluso los correctores del calendario, integrados al ras de la caja, refuerzan esa voluntad de pureza formal.

En conjunto, el 1737 Triple Calendar de Favre Leuba no pretende impresionar mediante exceso, sino mediante coherencia. Es un reloj que entiende su lugar en la historia de la marca y en el presente de la relojería. Como señaló Patrik P. Hoffmann, actúa como un hilo conductor entre herencia y visión.

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