Por: Izaskun Esquinca
Arnold & Son nos presenta este reloj que convierte un mineral imprevisible en lenguaje relojero. Se trata de HM Pietersite, limitado a 28 piezas, distribuidas en dos versiones, una en acero (18 piezas) y otra en oro (8 piezas) donde la historia naval, materia y técnica de la firma inglesa encuentran un punto de tensión preciso.
Hay que destacar, sin duda, su carátula de piedra pietersita que atrapa con una inquietud como el mar antes de romper contra la roca. Sus vetas no siguen un patrón reconocible y, sin embargo, evocan algo muy concreto: cielos cargados, agua en movimiento y esa luz incierta que define la costa de Cornualles.

La pietersita —descubierta en Namibia a comienzos de los años sesenta y conocida como “piedra de las tormentas”— introduce un elemento que la alta relojería rara vez concede: azar. Arnold & Son lo aprovecha dejando que la carátula conserve su carácter irrepetible.
El nombre HM, reducido a horas y minutos, marca el tono desde el inicio. No hay complicaciones que distraigan, solo una lectura directa que remite —con discreción— a la tradición marítima británica. Las siglas evocan los navíos de Su Majestad, una referencia que enlaza con la figura de John Arnold, cuyo trabajo en cronometría marina ayudó a redefinir la navegación en el siglo XVIII.
El calibre, en ambas versiones, es A&S1001, de cuerda manual, se mantiene en apenas 2,70 mm de grosor, una cifra que habla tanto de destreza técnica como de control. Late a 21.600 alternancias por hora y ofrece 90 horas de reserva de marcha, pero son sus acabados los que sostienen la mirada: Côtes de Genève en disposición radial, biseles pulidos, tornillos azulados.


El HM Pietersite, tanto en oro o en acero de Arnold & Son no busca ocupar espacio con argumentos grandilocuentes. Funciona en otro registro, el de los objetos que, sin elevar la voz, terminan imponiendo su presencia. Todas las piezas de Arnold & Son están disponibles en: Peyrelongue Chronos, Berger Joyeros, EMWA y Ultrajewels.
