Longines celebra a las mujeres que cambiaron el rumbo del tiempo

Por: Jessica Servín

Durante casi un siglo, Longines ha tejido una historia íntimamente ligada a mujeres que decidieron ir más allá de lo esperado. Mucho antes de que la aviación fuera territorio común, ellas ya cruzaban océanos, batían récords y confiaban en la precisión suiza cuando cada segundo era crucial.

En el Día Internacional de la Mujer, la casa relojera recuerda a aquellas figuras que marcaron el rumbo de la aviación —y del propio legado de la marca— mientras celebra a las pioneras contemporáneas que continúan expandiendo los límites de lo posible. Entre precisión técnica, coraje y una elegancia que nunca pierde vigencia, estos relojes fueron algo más que accesorios: fueron instrumentos de navegación, aliados silenciosos en cabinas abiertas y símbolos de un espíritu inconformista.

Géraldine Fasnacht y el espíritu pionero del presente

Cuando Géraldine Fasnacht se unió a Longines en 2022, lo hizo encarnando el mismo impulso audaz que definió a las aviadoras de los años veinte y treinta. Snowboarder de alto nivel, piloto y especialista en wingsuit, su trayectoria combina exploración, tecnología y una conexión profunda con la naturaleza.

Su aeronave, Spirit of St-Imier, bautizada en honor al lugar de nacimiento de la marca, simboliza la continuidad de ese legado. Guiada por su lema —“deja que la naturaleza te inspire”— Fasnacht ha conquistado cimas emblemáticas y protagonizado vuelos desde algunas de las montañas más icónicas del mundo.

En 2002 se convirtió en la campeona más joven de Xtreme Verbier, y en 2014 fue la primera piloto de wingsuit en volar desde la cima del Matterhorn. Dos décadas después de sus primeros logros, su relación con la marca alcanzó un nuevo hito: en junio de 2022 realizó el primer salto con traje de alas desde una aeronave impulsada por energía solar y eléctrica dentro de la misión SolarStratos, llevando consigo un Longines Spirit.

Amelia Earhart y el cronógrafo que acompañó sus viajes

Cuando Amelia Earhart emprendió sus travesías sobre el Atlántico en 1928 y 1932, llevaba consigo un cronógrafo Longines calibre 13.33Z. No era una pieza ornamental, sino una herramienta esencial para la navegación en una época en la que los relojes de precisión podían significar la diferencia entre llegar a destino o perder el rumbo.

Earhart ya había marcado historia en 1922 al establecer un récord femenino de altitud de 4.267 metros. En 1928 se convirtió en la primera mujer en cruzar el Atlántico y, cuatro años después, logró una hazaña aún mayor: el primer vuelo transatlántico en solitario sin escalas realizado por una mujer, completado en 14 horas y 56 minutos bajo condiciones extremas.

Además de sus récords, transformó su influencia en acción. En 1929 cofundó The Ninety-Nines, organización internacional de mujeres piloto que hoy reúne a miles de aviadoras en todo el mundo. Su determinación quedó resumida en una frase que aún resuena: las mujeres, decía, debían intentar lo imposible.

Amy Johnson y el reloj que marcaba la hora sideral

En 1930, Amy Johnson se convirtió en una leyenda de la aviación británica al completar el vuelo en solitario de Inglaterra a Australia. Recorrió 17.700 kilómetros en apenas 19 días, un logro que le valió el reconocimiento del Imperio Británico y el apodo de la “mujer maravilla del aire”.

Su aliado en cabina era un reloj de piloto Longines regulado para indicar hora sideral, el sistema utilizado en navegación celestial para orientarse mediante las estrellas. En una era sin GPS, este tipo de instrumento representaba una ventaja crucial.

Johnson no solo rompió récords en el aire. Fue también la primera mujer en asistir a clases de ingeniería en la Universidad de Sheffield, pese a la resistencia inicial de sus profesores. En 1931 voló de Londres a Moscú en un solo día y en 1932 superó el récord de vuelo de su propio marido entre Inglaterra y Ciudad del Cabo.

Elinor Smith y sus récords de altitud

Con apenas 16 años, Elinor Smith se convirtió en la piloto certificada más joven del mundo. Su relación con Longines quedó reflejada en una carta enviada a la casa relojera tras batir un récord: los relojes, escribió, habían funcionado perfectamente durante todo el vuelo.

Smith comenzó a tomar clases de aviación a los diez años y voló sola por primera vez a los quince. Poco después protagonizó una de las proezas más audaces de la época: volar bajo los cuatro puentes de Nueva York, un logro que nadie más repetiría. En 1929 permaneció en el aire durante 42 horas y al año siguiente fue nombrada Mujer Piloto del Año. Sus vuelos de récord —incluido un ascenso a casi 10.000 metros— se realizaron con instrumentos Longines, cuya precisión era vital cuando el margen de error era mínimo.

Jacqueline Cochran y su marca en la velocidad

A finales de los años treinta, Jacqueline Cochran redefinía los límites de velocidad en la aviación. El 3 de diciembre de 1937 batió el récord femenino en la ruta Nueva York-Miami en 4 horas, 12 minutos y 27,2 segundos. Durante ese vuelo llevaba un Longines Weems Second-Setting, equipado con bisel giratorio para sincronizar el reloj con señales horarias de radio, una innovación que permitía a los pilotos ajustar su tiempo con exactitud absoluta.

Cochran comenzó su carrera como empresaria de cosméticos, pero pronto la aviación se convirtió en su verdadera vocación. En 1938 ganó la carrera aérea transcontinental Bendix, convirtiéndose en la primera mujer en lograrlo. Durante la Segunda Guerra Mundial dirigió el programa WASP, donde entrenó a más de mil aviadoras para el ejército estadounidense. Su carrera no se detuvo allí: en 1953 se convirtió en la primera mujer en romper la barrera del sonido.

Ruth Nichols y la precisión que salvó su vida

En la década de 1930, Ruth Nichols fue una de las aviadoras más destacadas de su generación. Durante sus vuelos de récord confiaba exclusivamente en instrumentos Longines para medir el tiempo y orientarse en el aire.

El 14 de febrero de 1931 alcanzó una altitud récord de 6.074 metros en condiciones extremas. Cuando dos cilindros de su avión explotaron en pleno vuelo, la precisión de su reloj Longines fue clave para mantener el control y aterrizar con seguridad. Nichols había iniciado su carrera en 1924 y se convirtió en la primera mujer piloto con licencia para hidroaviones en Estados Unidos. En 1931 logró algo extraordinario: poseer simultáneamente los récords internacionales femeninos de altitud, velocidad y distancia. Más tarde fundó Relief Wings, un servicio aéreo civil de ayuda humanitaria que operó durante la Segunda Guerra Mundial y en misiones posteriores con UNICEF.

La historia de Longines con la aviación no se limita a la memoria. Su tradición relojera, que supera el siglo, continúa impulsando innovaciones técnicas. Gracias a estas propiedades, los relojes de la marca alcanzan niveles de precisión y durabilidad que permiten ofrecer cinco años de garantía en estos modelos.

Hoy, al recordar a estas extraordinarias mujeres pilotos y a pioneras contemporáneas, Longines reafirma que el espíritu de exploración no pertenece al pasado. Sigue vivo en cada mujer que decide desafiar el horizonte.

Deja una respuesta