Por: Jessica Servín
La relojería y la joyería encuentran un punto de encuentro en el nuevo Bird on a Flying Tourbillon de Tiffany & Co.. Esta vez, la firma estadounidense presenta una versión cuya carátula de aventurina introduce una nueva dimensión visual a una de sus creaciones más artísticas, inspirada en el emblemático broche Bird on a Rock, diseñado por Jean Schlumberger en 1965.
La pieza retoma la imagen de dos aves en pleno vuelo y la traslada a una composición que reúne distintos oficios artesanales con un movimiento mecánico de alta relojería. El resultado es una escena que combina materiales, volumen y luz, con el tourbillon volante como centro de atención.

Uno de los elementos principales es la carátula de vidrio de aventurina, material originario de Murano que se reconoce por sus destellos metálicos y reflejos cobrizos. Para construirla, los artesanos cortaron finas láminas de vidrio en 16 formas que evocan nubes suspendidas. Cada fragmento fue pulido a mano y ensamblado a diferentes alturas para generar profundidad. Su elaboración requirió 45 horas de trabajo.
Sobre este fondo, dos aves esculpidas a mano en oro blanco y amarillo de 18 quilates parecen atravesar el cielo nocturno. Ambas están engastadas con 147 diamantes y su fabricación requirió otras 30 horas de trabajo especializado. La escena se completa con una subcarátula de oro blanco en forma de luna, encargada de indicar las horas y los minutos.

El engaste también ocupa un lugar central en esta creación. En total, el reloj incorpora 681 diamantes, con un peso superior a tres quilates, cuya colocación demandó más de 85 horas. Incluso la corona de cuerda retoma un código emblemático de la firma: está inspirada en el diseño del Tiffany® Setting y lleva un diamante solitario de 0.42 quilates.
La complicación mecánica se encuentra protegida por una cúpula de cristal de zafiro facetado que recuerda la geometría de un diamante. Con apenas 0.309 gramos de peso, este componente fue trabajado manualmente con herramientas de diamante. Bajo él, el tourbillon volante completa una rotación cada minuto, acompañando el movimiento de su jaula.

En el interior, la pieza alberga un calibre mecánico de cuerda manual desarrollado exclusivamente por la manufactura suiza Artime, bajo la dirección creativa de Tiffany & Co. Su concepción tomó más de dos años y dio como resultado un movimiento de 205 componentes, con una reserva de marcha de 50 horas.
Todo este trabajo se presenta en una caja de oro blanco de 18 quilates y 39 milímetros de diámetro. Su producción estará limitada a cinco ejemplares, una cifra que corresponde con la complejidad artesanal y el carácter exclusivo de la creación.

Con esta nueva interpretación, Tiffany & Co. vuelve sobre uno de los motivos más reconocibles de Jean Schlumberger para explorar las posibilidades de la alta relojería desde su tradición joyera. El Bird on a Flying Tourbillon no se limita a incorporar diamantes y complicaciones mecánicas: construye una composición en la que el trabajo del vidrio, la escultura en oro y la ingeniería relojera forman parte de una misma narrativa.


