Frederique Constant reúne tres complicaciones en The Elements Collection

The Elements Collection 2026 es la propuesta más limitada de Frederique Constant para este año. El cofre reúne tres relojes de la colección Classic, todos pertenecientes a la línea Manufacture, pero cada uno asociado a una complicación y a un mineral distinto: fecha y fase lunar con ónix, tourbillon con heliotropo y calendario perpetuo con turquesa.

Solo existen 88 cofres, y los tres relojes que contiene cada uno comparten el mismo número de edición. La cifra remite al año de fundación de la manufactura ginebrina y convierte al conjunto en una propuesta pensada desde el inicio como objeto de colección.

El Manufacture Classic Moonphase Date es quizá el punto más discreto del conjunto. Su carátula de ónix negro lleva la función de fase lunar a un terreno casi astronómico: a las seis horas, una ventana muestra la Luna sobre un fondo negro salpicado de estrellas, mientras la indicación de fecha se integra en su contorno.

La elección del mineral también modifica la lectura del reloj. Sobre el fondo oscuro destacan las tres manecillas centrales pulidas y los índices aplicados, manteniendo una composición limpia dentro de una caja de acero de 40 mm.

En su interior trabaja el FC-716, movimiento desarrollado y ensamblado por Frederique Constant, con una reserva de marcha de 72 horas. La pieza se completa con una correa de piel de cocodrilo negra.

El segundo reloj cambia radicalmente de carácter. El Manufacture Classic Tourbillon utiliza una carátula de heliotropo, una piedra poco habitual en relojería cuya composición puede producir variaciones en tonos verdes, negros y rojizos. En este caso, las vetas y marcas naturales de la piedra forman parte de la identidad de cada reloj.

A las seis horas aparece el tourbillon, sostenido por un puente con biseles pulidos a mano. El mecanismo es el FC-980, ajustado y terminado manualmente, y la caja de acero mide 39 mm. Cada pieza incorpora además una numeración individual grabada en dorado en la parte superior del tourbillon.

Aquí el mineral no funciona simplemente como fondo. Es, junto con la complicación, el elemento que hace que cada reloj tenga una apariencia propia.

El tercer integrante del estuche es el Manufacture Classic Perpetual Calendar, que lleva una carátula de turquesa. Frente al negro del ónix y los patrones del heliotropo, este mineral introduce una superficie clara que facilita la lectura de las múltiples indicaciones del calendario.

El reloj debe mostrar hora, minutos, día de la semana, fecha, mes, año bisiesto y fase lunar sin perder equilibrio visual. Para ello utiliza el calibre FC-776, el trigésimo cuarto movimiento desarrollado y ensamblado internamente por Frederique Constant. Tras su última actualización, ofrece una reserva de marcha de 72 horas.

La caja de acero mide 40 mm y el fondo de zafiro permite observar el movimiento, decorado con perlado y Côtes de Genève. Una correa de piel de cocodrilo azul marino completa el conjunto.

Lo interesante de The Elements Collection no está únicamente en reunir tres complicaciones de manufactura. Su propuesta parte de una relación más precisa entre el mecanismo y el material que ocupa el frente de cada reloj. El ónice acompaña una indicación vinculada con la astronomía; el heliotropo sirve de contrapunto a la mecánica visible del tourbillon; y la turquesa aporta claridad a uno de los calendarios más complejos de la colección.

De los 88 cofres de The Elements Collection 2026 de Frederique Constant cada uno reúne tres relojes numerados que, aun perteneciendo a una misma serie, llevan consigo una combinación mineral que no puede reproducirse de manera idéntica.

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