La Columna: Moonswatch y ESTA. Maurice Lacroix y el reporte de Deloitte enfocado en México

Antes de que se baje la cortina en Suiza por las vacaciones de verano, la firma Swatch envió los resultados de su famosa Electronic Swatch Timepiece Application, mejor conocida como ESTA, su «novedoso» mecanismo para filtrar el interés de los compradores interesados en su recién presentado Mission to the Moon 1969, limitado a ese mismo número de piezas. Y es que, después de los bochornosos incidentes afuera de las boutiques europeas —donde cientos de entusiastas, muchos de ellos revendedores, se enfrentaron unos contra otros por un lugar en las largas filas—, la marca suiza decidió que era momento de emprender otra acción y destinó un cuestionario de 32 preguntas para permitir la compra del reloj. Aquí en WATCHUS.COM.MX respondimos dicho cuestionario y el resultado, como el de muchos otros, fue negativo.

Es claro que Swatch ha entendido el creciente deseo que ha logrado despertar con sus piezas, desde la llegada del Omega x Swatch hasta el reciente Royal Pop —la colección Bioceramic Scuba Fifty Fathoms no corrió con la misma suerte—, pero en ambas la puesta a la venta ha sido caótica y muchas veces los coleccionistas más exigentes han terminado tirando la toalla al momento de adquirir alguna de las piezas, mientras otros entusiastas han terminado ahuyentados por las excesivas filas o la falta de relojes existentes. La pregunta es si Swatch está experimentando con sus consumidores para lograr entender cuál es el mejor mecanismo para vender sus «relojes virales», y parece que el primer paso será el filtro digital con un cuestionario tipo ESTA. Sin embargo, creemos que lo mejor sería que lo hicieran únicamente con una venta en línea y con mayor inventario de relojes.

En otra nota, aquí en la Ciudad de México, en el hotel Brick de la colonia Roma, la marca relojera Maurice Lacroix, que distribuye con éxito Attila Distribution Group, organizó la presentación de dos nuevas piezas: el Pontos S Solar y el Pontos S Solar Chronograph. Ambas se impulsan con carga de energía solar o artificial, gracias a sus movimientos Ronda 215, para la versión de tres manecillas, y Ronda 2040.D, para el cronógrafo. Todas las piezas ofrecen la opción de correa de caucho o brazalete. Durante el evento estuvo presente Sinéad Monroy, directora comercial de relojería para Attila, quien se encargó de dar la bienvenida y de dar detalles de las nuevas piezas.

Debo mencionar que la tecnología solar ya tiene algunos años de uso en la relojería, pero es quizás en este 2026 cuando más piezas hemos visto: desde el Tissot PRC 100 Solar, el Aquaracer Solargraph de TAG Heuer, el Victorinox Solar Concept One y el Seiko Prospex. Sin duda, una buena apuesta de parte de las firmas, ya que logran ofrecer un reloj con altas prestaciones de precisión y una relación calidad-precio que resulta benéfica para el consumidor.

Finalmente, antes de despedirnos, nos enteramos de que la consultora Deloitte realizó un reporte sobre el creciente auge de la relojería en México, que lleva por nombre Deloitte Swiss Watch Industry Insights 2026 / Spotlight Mexico y que puede leerse completo en este enlace. El estudio ofrece un panorama en ocho apartados sobre la situación actual de México, sus consumidores, así como sus protagonistas, desde directivos de grandes firmas relojeras hasta propietarios de joyerías. La monografía de la consultora reconoce el auge del país gracias «al crecimiento de la clase media, una población joven y un sofisticado mercado de ventas minoristas». Además, cita que «existe una vibrante comunidad de coleccionistas, influenciada por las plataformas digitales, así como un creciente calendario de eventos de la industria, que han contribuido al desarrollo de la cultura relojería». En este último punto, el reporte no habla de los medios independientes que desde hace poco más de 20 años se han dedicado a impulsar dicha cultura. Nos leemos en quince días. Tic, tac, tic, tac.

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