Descubre la evolución del BR-X3 de Bell & Ross

Por: Izaskun Esquinca

La capacidad técnica de Bell & Ross vuelve a ponerse de manifiesto con una de esas piezas que confirman su dominio en la relojería contemporánea: la integración de un microrrotor en un movimiento de arquitectura compleja que, en su versión más ambiciosa, convive incluso con un tourbillon. Este ejercicio no solo implica miniaturización extrema, sino también una lectura estética coherente con su ADN instrumental, donde cada componente cumple una función precisa.

Presentado como una evolución natural dentro de su línea más vanguardista, el BR-X3 Micro-Rotor retoma la exploración iniciada en 2025 con el Tourbillon Micro-Rotor, pero la traduce en una ejecución más depurada, donde la alta relojería no depende únicamente de la complicación, sino de la arquitectura del movimiento y su integración con la caja. El resultado es un reloj que se mueve entre instrumento técnico y manifiesto de diseño.

La pieza adopta la emblemática caja cuadrada BR-03 de 41 mm, pero aquí el concepto va mucho más allá de lo estético. La misma estructura de la caja se convierte en parte del calibre, fusionando ambos elementos en una construcción radical de apenas tres componentes principales: una placa central de acero, un cristal de zafiro superior y otro inferior. Esta decisión permite una transparencia total y una lectura directa de la mecánica.

En su interior late el calibre BR-CAL.390, un movimiento automático de manufactura con microrrotor integrado. A diferencia de una masa oscilante tradicional, este sistema se inserta en el propio grosor del calibre, reduciendo el espesor total a solo 9 mm y permitiendo una visibilidad completa del movimiento que ofrece una reserva de marcha de 48 horas. Esta solución técnica no solo optimiza el rendimiento, sino que refuerza el carácter contemporáneo de la pieza.

El movimiento, semi-esqueletado, se organiza a partir de una retícula geométrica de puentes verticales y horizontales que evocan referencias artísticas como las composiciones de Mondrian, una influencia mencionada por Bruno Belamich. Esta estructura no es decorativa: es el lenguaje que articula la pieza, situándola en la intersección entre la relojería, la arquitectura y el arte.

En términos funcionales, el BR-X3 Micro-Rotor reduce la indicación del tiempo a lo esencial: horas y minutos mediante agujas centrales. La ausencia de segundero enfatiza la contemplación del volante en movimiento, un guiño directo a la tradición mecánica que, en versiones previas con tourbillon, encontraba su máxima expresión.

Limitado a 99 piezas, este modelo confirma la capacidad de Bell & Ross para reinterpretar los códigos de la alta relojería desde una perspectiva contemporánea, donde la técnica, la forma y la función convergen en un objeto que trasciende su utilidad para convertirse en una declaración de principios. Las piezas de Bell & Ross están disponibles en Berger Joyeros, Joyerías Peyrelongue y Kogan Luxury House

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