Vacheron Constantin lleva el arte a una escala casi imposible

Por: Jessica Servín

Hay algo radicalmente distinto en hacer una obra de arte cuando solo se tienen 42 milímetros para contarla. Más aún cuando entre esa creación y el cristal de zafiro apenas existen cuatro milímetros de espacio. Ese es el territorio en el que decidió trabajar Vacheron Constantin con Métiers d’Art Tribute to the Animal Kingdom, una serie de seis relojes conceptuales que lleva a la Alta Relojería técnicas que, a primera vista, parecerían pertenecer a mundos muy distintos: bordado de oro, arte plumario, marquetería de madera, escultura en vidrio, escultura en papel y micropapiroflexia.

No se trata simplemente de decorar una carátula. La propuesta es más ambiciosa: tomar oficios que no están tradicionalmente vinculados con la relojería y llevarlos a una escala inédita y descubrir qué sucede cuando tienen que convivir con un mecanismo perfectamente funcional.

Desde su fundación en 1755, Vacheron Constantin ha construido parte de su identidad alrededor de la conservación de los oficios artesanales. Guilloché, grabado, esmaltado, engaste y otras disciplinas forman parte de un patrimonio que la Maison ha transmitido de generación en generación.

Pero preservar no necesariamente significa repetir. Y es que, a través de su programa de artesanía “One of Not Many”, la firma plantea una pregunta mucho más interesante: ¿qué puede ocurrir si el futuro de los métiers d’art relojeros también se construye incorporando técnicas que nunca habían pertenecido a este universo?

Para responderla, Vacheron Constantin invitó a seis artesanos independientes a trasladar sus respectivas disciplinas a la carátula de un reloj. El reto tenía una condición esencial: no bastaba con reproducir su trabajo en pequeño. Había que reinventarlo para una escala microscópica y, al mismo tiempo, respetar las exigencias técnicas de un reloj de Alta Relojería.

Así nacieron cada uno de los seis relojes, que proponen una interpretación diferente de la fauna y utilizan un lenguaje artesanal propio. El bordado de oro aporta una dimensión textil inesperada; el arte plumario lleva la delicadeza de las plumas a una superficie diminuta; la marquetería de madera convierte el material natural en una composición de precisión; la escultura en vidrio juega con volumen y transparencia; la escultura en papel demuestra hasta dónde puede llevarse un material aparentemente frágil; y la micropapiroflexia transforma el plegado en una disciplina de precisión extrema.

La elección del reino animal tampoco aparece por primera vez en la historia de Vacheron Constantin. La Maison ya había explorado esta inspiración en diferentes momentos de su trayectoria, desde una serie de relojes de 1996 inspirada en The Birds of America, de John James Audubon, hasta creaciones más recientes en las que animales y naturaleza se convierten en protagonistas de la carátula.

En 2011 llegaría Métiers d’Art Univers Infinis, una colección que reunió grabado, guilloché, esmaltado y engaste en una interpretación inspirada en el arte del teselado de Maurits Escher. Y en 2022, Les Cabinotiers Tourbillon Joaillerie – Hippocampe llevó un caballito de mar a una pieza única en la que convivían guilloché, grabado, esmalte cloisonné y engaste.

Para hacer posible esta propuesta, Vacheron Constantin recurrió al Calibre 2460 G4, cuyo sistema de indicación periférica muestra las horas, los minutos, el día de la semana y la fecha a través de cuatro aberturas situadas en los extremos de la carátula.

En lugar de competir con las indicaciones tradicionales, el mecanismo permite que la carátula se convierta en un lienzo. La mirada puede concentrarse en la creación artística mientras las funciones del reloj permanecen discretamente en la periferia. También hay elementos comunes que conectan las seis piezas. Una masa oscilante de oro de 22 quilates, diseñada y grabada a mano especialmente para la serie, incorpora motivos inspirados en las herramientas utilizadas por los artistas. Las correas, por su parte, presentan diseños repujados que recuperan el lenguaje visual de cada carátula.

El proyecto exigió años de investigación, prototipos y desarrollo de herramientas y procesos. Los seis artistas, acostumbrados a trabajar en otras escalas, tuvieron que replantear sus propias técnicas para hacerlas funcionar dentro de una caja de apenas 42 milímetros.

Para Christian Selmoni, director de estilo y patrimonio de Vacheron Constantin, el propósito del programa One of Not Many es ampliar el vocabulario creativo de los métiers d’art y abrir nuevas posibilidades de expresión dentro de las limitaciones de la relojería. Y quizá ahí está la verdadera innovación de Métiers d’Art Tribute to the Animal Kingdom. No en hacer más pequeño el arte, sino en demostrar que, cuando cambia de escala, también puede convertirse en otra cosa.

Una pluma deja de ser solo una pluma. Un papel deja de ser solo papel. Y una carátula de reloj puede transformarse, por unos instantes, en un pequeño territorio salvaje donde la relojería aprende a hablar un idioma nuevo.

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