Por: Jessica Servín
La esmeralda tiene una cualidad difícil de explicar con precisión: su color parece cambiar con la luz y, al mismo tiempo, conservar una profundidad propia. Esa particularidad ha hecho de esta gema una de las más apreciadas en la historia de la joyería. Ahora, Peyrelongue la convierte en el punto de partida de Verdant, una colección que apuesta por líneas precisas, proporciones estudiadas y una ejecución artesanal que pone el foco en las piedras.
El proceso comienza en el dibujo. Antes de que el oro y las gemas lleguen al taller, cada pieza se construye a partir de proporciones y volúmenes que buscan una relación equilibrada entre sus elementos. Después, maestros artesanos mexicanos traducen esas ideas al lenguaje de la alta joyería, trabajando los metales y seleccionando la disposición de cada piedra.
Son tres piezas concebidas como parte de un mismo conjunto, pero con una identidad propia.

El collar ocupa el centro de la propuesta. Está realizado en oro blanco de 18 quilates y recorre el cuello con una riviera de diamantes corte brillante hasta llegar a una esmeralda ovalada, enmarcada por un halo de diamantes. Su sistema desmontable permite modificar su configuración y llevar la pieza de dos maneras, una decisión que incorpora versatilidad a una joya pensada para ocasiones especiales.

Los aretes retoman la misma combinación de esmeraldas y diamantes. Dos piedras de intenso tono verde funcionan como punto de partida y quedan rodeadas por halos de diamantes. En la parte inferior, un diamante corte gota introduce movimiento y una caída ligera, llevando la atención hacia el rostro.
El tercer elemento es un anillo media churumbela en oro blanco de 18 quilates. Esmeraldas ovaladas y diamantes de corte brillante se suceden alrededor de la banda para construir una composición simétrica. Frente al carácter protagonista del collar y los aretes, el anillo ofrece una interpretación más contenida del conjunto.

En Verdant, la esmeralda no funciona únicamente como un recurso cromático. Su presencia recupera una tradición vinculada a la alta joyería y a una gema que ha sido valorada durante siglos por la singularidad de su color, su escasez y las características que hacen que cada piedra sea distinta.
Con esta colección, Peyrelongue continúa una línea de trabajo en la que el diseño, la manufactura y la selección de piedras convergen para crear piezas destinadas a pasar de una generación a otra. El resultado es una colección que encuentra en la esmeralda un punto de equilibrio entre la fuerza de la naturaleza y la precisión de la alta joyería.
Las piezas ya están disponibles en Peyrelongue Chronos.
