Por: Jessica Servín
Lo primero que llama la atención es la fachada: un caleidoscopio de mosaicos azules hechos a mano en cerámica, que retoma el trabajo que Louis Comfort Tiffany —hijo del fundador Charles Lewis Tiffany— realizó en vidrio a principios del siglo XX. El concepto general de la tienda, de 210 metros cuadrados, sigue el diseño más reciente de la marca, inspirado en The Landmark, la tienda insignia de Tiffany sobre la Quinta Avenida de Nueva York.

La segunda razón para conocerla está adentro. Al centro del espacio hay una instalación de cerámica creada por Mauricio Paniagua y Tony Moxham, del estudio mexicano MT Objects, inspirada en el broche Bird on a Rock que el joyero Jean Schlumberger diseñó para Tiffany en 1965 y que sigue siendo una de las piezas más citadas de la Casa. Es, en los hechos, arte contemporáneo mexicano dialogando con seis décadas de historia de joyería.

El resto del interior sigue esa misma lógica: luminarias de Perla Valtierra y mobiliario de Luteca conviven con el lenguaje visual que Tiffany ha construido en sus tiendas en todo el mundo, en un ambiente que no busca imitar Nueva York, sino traducirlo.
Y luego está, claro, la joyería. La tienda reúne las colecciones que definen a la marca hoy —Lock, HardWear, T y Knot by Tiffany—, además de relojes y piezas de Alta Joyería, en un mismo espacio pensado para recorrerse con calma.
Monterrey se suma así a la lista de ciudades mexicanas con presencia de Tiffany & Co., en una apertura que confirma algo que ya se veía venir: las marcas de lujo internacionales están mirando al norte del país con la misma atención que antes reservaban solo para Ciudad de México. La tienda, ubicada dentro de El Palacio de Hierro en San Pedro Garza García, abre todos los días de 11:00 a.m. a 9:00 p.m. en avenida José Vasconcelos 402, Zona La Alianza.



