Por: Jessica Servín
Tiffany & Co. introduce el Eternity by Tiffany Enamel Clematis, una pieza que condensa técnicas históricas de esmalte y el lenguaje de la alta joyería en una misma carátula. El reloj retoma una línea de inspiración que conecta la relojería contemporánea con el universo visual de Louis Comfort Tiffany y sus creaciones para Tiffany Studios a comienzos del siglo XX.

El punto de partida es una pantalla Clematis de hacia 1906. Aquel motivo floral, construido en vidrio coloreado, se traslada aquí a una escala distinta: la de una carátula de 36 mm en oro blanco de 18 quilates. Sobre ella, seis flores de clemátide en esmalte plique-à-jour aparecen suspendidas sobre un fondo de diamantes, dejando pasar la luz como si se tratara de un vitral en miniatura.
El trabajo técnico se articula en dos lenguajes de esmalte. Por un lado, el plique-à-jour, aplicado en los pétalos translúcidos; por otro, el champlevé, utilizado en motivos florales de azules más profundos que recorren la superficie. La combinación exige ciclos de cocción diferenciados y una coordinación precisa entre capas, temperaturas y tiempos.


La construcción de la esfera implica más de cien horas de trabajo. Solo el engaste de los 432 diamantes requiere alrededor de 30 horas, mientras que el esmaltado y el montaje superan las 55. Cada flor en champlevé se realiza a partir de componentes individuales en oro blanco —cerca de 60 piezas en total— trabajadas a escala milimétrica antes de recibir el esmalte capa por capa.
El borde de la esfera está definido por un bisel con 36 aguamarinas talla baguette, cercanas a los cinco quilates en conjunto. La caja incorpora además diamantes en los laterales y una corona coronada por un diamante en engaste Tiffany Setting. En el interior, un movimiento automático suizo Calibre LTM sostiene la lectura del tiempo sin alterar el protagonismo del trabajo ornamental.

El conjunto se completa con una correa de piel de cocodrilo azul oscuro y un cierre en forma de T en oro blanco engastado con diamantes. Más que una pieza decorativa, el Eternity Enamel Clematis de Tiffany & Co. plantea una lectura del tiempo donde la técnica no se exhibe como exceso, sino como estructura invisible detrás de la superficie.
