Chablé: el arte de hacer del viaje un hogar

Por: Jessica Servín

Un viaje interminable. Esa es la sensación después de recorrer las nuevas residencias de Chablé Hotels: espacios concebidos para permanecer, para volver, para habitar con la misma intensidad con la que se vive una estancia extraordinaria.

La marca mexicana —pionera en hospitalidad de bienestar— anuncia su expansión al segmento residencial con tres desarrollos en Yucatán, Valle de Guadalupe y Costalegre. Tres geografías distintas, una misma convicción: el lujo entendido como conexión con el entorno, diseño con intención y una experiencia curada hasta el último detalle.

Selva, silencio y arquitectura en Chocholá

Enclavadas junto al multipremiado Chablé Yucatán, The Residences at Chablé Yucatán marcan el debut inmobiliario de la firma. Recorrerlas es adentrarse en una península que respira historia y vegetación densa; el trayecto desde Mérida va diluyendo el ruido hasta que la selva lo ocupa todo.

El proyecto arquitectónico, firmado por José Lombana, logra un equilibrio preciso entre monumentalidad y recogimiento. Techos altos, patios centrales, ventanales que enmarcan la vegetación como si fueran lienzos vivos. Hay una clara influencia de la arquitectura mexicana moderna, pero reinterpretada con una sensibilidad contemporánea que privilegia privacidad y fluidez.

En interiores, la visión de Paulina Morán aporta capas de textura y calidez: fibras naturales, maderas honestas, textiles que evocan técnicas ancestrales sin caer en literalidades. El paisajismo de Maat Handasa termina de integrar cada residencia a la selva, como si siempre hubiera estado ahí.

Modelos como KIN —una residencia de cinco recámaras con torre privada— revelan la ambición del concepto: cine íntimo, spa, gimnasio, rooftop lounge, alberca y jacuzzi que se funden con patios y ka’anches mayas. Todo en modalidad turnkey, con la posibilidad de solicitar chefs privados, terapeutas o instructores de yoga. Vivir aquí implica tener acceso al spa del cenote y a la cocina de autor de Jorge Vallejo en Ixi’im, donde el maíz —ixí’im en maya— se convierte en discurso gastronómico.

No se trata solo de metros cuadrados; se trata de pertenecer a un ecosistema cultural y natural que redefine la idea de segunda residencia. yucatan.chablehotels.com

Entre viñedos y fuego en Valle de Guadalupe

El siguiente destino nos lleva al norte, al corazón vitivinícola de Baja California. Junto al futuro Chablé Valle de Guadalupe —cuya apertura está prevista para este 2026— se desarrollan diez residencias estilo viñedo diseñadas por CUAIK CDS.

Aquí el paisaje cambia: colinas onduladas, tierra ocre, hileras de vides que dibujan líneas perfectas. Las casas, de tres y cuatro recámaras, dialogan con esa estética sobria a través de materiales locales y una paleta que replica las texturas del valle. Las terrazas amplias, los fire pits y las cavas privadas invitan a cenas largas mientras cae la tarde.

La integración smart home no interfiere con la experiencia; la potencia. Y el acceso a las amenidades del hotel —programas de bienestar y propuestas culinarias también lideradas por Vallejo— convierte cada estancia en una extensión natural del estilo de vida Chablé. Es sofisticación sin estridencia, profundamente ligada al territorio. chvalledeguadaluperesidences.com

Pacífico íntimo en Costalegre

La tercera parada es la Reserva Tezcalame, en la costa del Pacífico de Jalisco. Allí, The Residences at Chablé Costalegre —junto al futuro Chablé Costalegre— se despliegan frente al mar con una narrativa distinta: lujo descalzo, brisa salina, arquitectura que abraza la topografía.

Nuevamente con diseño de CUAIK y paisajismo de Maat Handasa, las 19 residencias de cuatro y cinco recámaras priorizan vistas abiertas y materiales artesanales que remiten a las tradiciones del Pacífico. El proyecto incluye tres restaurantes liderados por Jorge Vallejo, beach club, spa holístico y espacios familiares cuidadosamente concebidos.

Caminar por el terreno es entender la ambición del plan maestro: baja densidad, respeto por la biodiversidad y una sensación de aislamiento que no implica desconexión del confort. chcostalegreresidences.com

Una hospitalidad que se vuelve hogar

Lo que distingue a The Residences at Chablé no es solo la escala ni la inversión —con precios que parten desde los 2.2 millones de dólares en Yucatán y alcanzan cifras superiores en configuraciones mayores—, sino la traslación coherente de una hospitalidad galardonada al ámbito privado.

Aquí, la experiencia no termina en la llave entregada. Continúa en el acceso al spa, en la reserva de una mesa frente al mar, en la posibilidad de que un chef diseñe una cena íntima en casa. Es un modelo que entiende el lujo como servicio constante, pero también como arquitectura que respira, paisaje que envuelve y gastronomía que cuenta historias.

Después de recorrer selva, viñedos y costa bajo el sello Chablé, queda claro que esta expansión no es un gesto inmobiliario más. Es una invitación a habitar México desde sus territorios más elocuentes, con la promesa de que cada regreso será, en sí mismo, un nuevo viaje.

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