En la historia de la relojería, pocas piezas han trascendido su función técnica para convertirse en verdaderos íconos culturales. “The Nina” es una de ellas. Su nombre evoca estilo, independencia y una elegancia nacida de la autenticidad. En los años sesenta, la modelo finlandesa Nina Rindt —esposa del piloto de Fórmula 1 Jochen Rindt— transformó un cronógrafo Universal Genève Compax en un símbolo de modernidad femenina. Lo que comenzó como una herramienta de precisión en los circuitos terminó redefiniendo la estética del reloj deportivo.

El Compax había sido un regalo de Jochen Rindt a Nina, quien lo utilizaba para cronometrar sus vueltas en las pistas. Para mejorar la legibilidad, se dice que el propio piloto mandó cambiar la aguja del segundero de negro a rojo. Pero Nina quería más que funcionalidad: buscaba una expresión personal. En un viaje a París descubrió un brazalete ancho de cuero —conocido como bund strap— que originalmente protegía las muñecas de los pilotos militares del calor de cabina. Al insertar su Compax en esa correa, Nina reinventó el reloj: lo hizo suyo, audaz y sofisticado, con un toque rebelde que marcó tendencia.
Su imagen con aquel reloj en los circuitos se volvió icónica. Las fotografías de Nina, elegante y distante, con su Compax en la muñeca, circularon en revistas y periódicos. Con el tiempo, esa pieza fue inmortalizada por los coleccionistas como “The Nina”, uno de los cronógrafos más buscados del siglo XX.


Más de medio siglo después, Universal Genève rinde homenaje a esta historia con el lanzamiento del Tribute to Compax “The Nina”, un regreso que coincide con la esperada resurrección de la firma en 2026. La casa suiza presenta dos sets de tres relojes realizados en oro blanco y oro rojo de 18 quilates, todos equipados con el calibre Universal 281, un movimiento histórico restaurado especialmente para esta edición.

El proyecto contó con la colaboración de Nina Rindt, hoy en sus ochenta, y con la visión del CEO Georges Kern y del managing director Gregory Bruttin, quienes ven en esta pieza “una declaración del rumbo de la marca: lujo refinado con el mismo trabajo artesanal que siempre definió a Universal Genève.”
El regreso de “The Nina” está tejido con maestría artesanal. La correa fue reinterpretada por el maestro talabartero japonés Satoru Hosoi, conocido por su trabajo con Hermès y Moynat, y distinguido con el título de Meilleur Ouvrier de France. Desde su atelier en París —la misma ciudad donde Nina descubrió el diseño original—, Hosoi creó una versión contemporánea del bund strap, confeccionada con tres piezas entrelazadas de piel de becerro, inseparables y de acabado impecable. Cada correa está marcada con las firmas Universal Genève y HOSOÏ-PARIS, en combinaciones de color que van del marrón al negro, taupe u oliva, dependiendo del metal precioso de la caja.

En la carátula, Universal Genève recurre a uno de los oficios más exigentes y nobles de la relojería: el esmaltado “grand feu”. Las carátulas, ejecutadas por maestros artesanos, se presentan en blanco, negro, azul y marrón traslúcido, con la emblemática aguja roja del cronógrafo rindiendo tributo al detalle que hizo célebre el reloj de Nina.
En el interior late el calibre manual Universal 281, un cronógrafo con rueda de pilares que formó parte esencial del legado técnico de la manufactura en los años sesenta. Restaurado a la perfección, conecta esta edición con el pasado de la marca mientras anticipa su regreso a la fabricación de movimientos propios.



Cada Tribute to Compax refleja la filosofía que guiará el renacimiento de Universal Genève: unir la alta relojería con las artes aplicadas. Como ya lo hiciera en 2024 con el brazalete del Polerouter creado por el maestro joyero Laurent Jolliet, la firma reafirma su visión de la relojería como métier d’art, donde el cuero, el esmalte y la mecánica se elevan al rango de arte.
Solo dos sets completos del Tribute to Compax “The Nina” serán producidos, disponibles únicamente por encargo. Las ganancias se destinarán a apoyar la Escuela de Relojería de Ginebra, preservando así el savoir-faire que dio origen a piezas como ésta.
El Tribute to Compax no solo revive una leyenda: marca el inicio de una nueva era para Universal Genève, una casa que vuelve a demostrar por qué fue, y seguirá siendo, Le Couturier de la Montre.
