Así es el restaurante de la chef Martha Ortiz, donde cada detalle, mueble, pintura, sillón y plato, existen por una razón: llenarte los sentidos de placer y hacerle honor a su nombre: Filigrana, esa técnica precisa y artesanal de elaborar piezas con hilos de metal.
Acudimos a la hora del desayuno, creemos que ahí debe empezar la oferta de todo buen restaurante, porque, sino se tiene un buen desayuno dudo mucho que los platillos de la comida o cena sean mejores, o ¿ustedes qué opinan?
Reservamos a través de su página web, todo perfecto. Llegamos el sábado por la mañana y elegimos una mesa al interior, pero dentro de su patio techado y flaqueado por un gran árbol, cabe mencionar que este edificio es histórico ya que cuenta con algunas intervenciones del artista Rafael Caudoro, está en la calle Veracruz 62, en la colonia Roma Norte (Edificio Caudoro), después de comer pueden ver el mural.
PARA COMENZAR
Lo primero que llega a la mesa es un refrescante vaso de agua y de inmediato la pregunta de si deseas empezar con un café o jugo mientras analizas la carta. Los cafés llegaron acompañados de unas simpáticas galletas en forma de caballitos (hay de distintas formas), deliciosas, el toque de azúcar que contrasta perfecto con el café y un homenaje a las clásicas galletas de animalitos que todos comimos en la infancia.

Después, los amables meseros te llevan la canasta de pan con chinos de nuez, conchas de arte, donas de peltre, cítricos o de rosas de castilla, ¡todos se ven riquísimos! Será una tarea difícil elegir por uno. Nosotros probamos la dona de cítricos y el chino de nuez, ricos, ricos y frescos.
PLATOS FUERTES
Del menú, hay variedad de opciones, desde tamal de setas o pan francés, hasta jugos y licuados, chilaquiles, tostada de pan con aguacate y huevos como los norteños, acompañados de machaca, salsa tatemada y tortilla de harina.

Para comenzar probamos el Bodegón de frutas con espuma ligera de yogurth, granola, piña y papaya. De plato fuerte, los Chilaquiles solares con salsa de tomate amarillo, chile güero, crema de rancho y queso holandés; además de unos huevos orgánicos que iban acompañados de un tamalito con verdolagas.

La verdad, la pasamos muy bien, la atención excelente, platos servidos con proporciones correctas y sobre todo, sintiendo que se puede desayunar tranquilo, en un espacio delimitado entre mesa y mesa, música relajante pero con un volumen adecuado para la charla y la sazón y estilo de la chef en cada plato, altamente recomendable.
Un último detalle importante, los precios son excelentes, bastante decentes.
Filigrana. Abre de lunes a miércoles de 13 a 22 horas. Jueves y viernes de 13 a 23 horas. Sábado de 9 a 23 horas, y domingo de 9 a 17 horas (tienen brunch).

Excelente recomendación!
Sabores mexicanos rodeados de Luz, Amor y Tranquilidad!